sábado , 24 febrero 2024
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Foto tomada de Flickr de la Presidencia de la República del Ecuador.

Un Correismo sin Correa, el planteo político de Moreno

La posesión de la nueva vicepresidenta deja entrever una profunda táctica empleada en la estrategia política del presidente Lenín Moreno. Los análisis que los actores políticos y mediáticos han realizado sobre este tema giran en torno a lo coyuntural (llámese consulta popular). Fallan en buscar más allá de lo evidente. Muchos, anclados a la mirada del día a día, obvian las intenciones de Lenín. Ellos, siguen subestimándolo, aunque haya dado indicios de ser un buen estratega político, que no es lo mismo que un buen presidente. 

La opinión se plantea un dilema. Después de ver en la terna vicepresidenciable, a tres mujeres ex profesas correistas de cepa. ¿Por qué Lenin habría perdido la oportunidad de poner un vicepresidente que no estuviese vinculado con el correismo, cuando parece que todas sus acciones están supeditadas a alejarse de la imagen de Rafael Correa?.

Esa era la pregunta que se hacían y desembocaba en el sueño de varios opositores; tras ver el flirteo intenso del actual gobierno con ellos. No hubiese sido raro ver a algún representante de la centro derecha como nuevo ‘vice’. Sin embargo, Moreno les dejó vestidos y empelucados. Quizás porque el trasfondo real era otro.

Algunos, con un poco de olfato, planteaban que con esta “movida” Lenín intentaba unificar de alguna manera el caos político interno que Alianza PAÍS. El cual se vivía desde el planteamiento de una frontera entre correistas y morenistas. Cerrar la herida y comenzar de nuevo. Pero se trataba de lo contrario, la idea era abrir más la herida.

La estrategia

Esta táctica, vista por algunos de una manera simplista, es más compleja de lo que parece. El destino de Alianza PAÍS es quizás la guía para entender lo que podría pasar en el juego político del Ecuador. Detrás de la búsqueda de una supuesta “reconciliación” interna en PAÍS, la verdadera intención de Moreno es dar un mensaje claro a la militancia, y sobre todo a los asambleístas del partido oficialista respecto a una sola perspectiva.

Él les estaba invitando a dejar de lado el liderazgo de Rafael Correa. A dejar atrás el “significante amo” lacaniano en el cual se había convertido para ellos, y quizás para todo el Ecuador.

Alianza País

Durante diez años, la unidad de AP -y por ende la capacidad de hegemonizar su discurso en la disputa política- estuvo articulada por Rafael Correa. Por lo tanto, la implicancia de este pedido simbólico, va más allá de una simple táctica para ganar el apoyo de la bancada de PAÍS; la cual se resistía al llamado morenista. Sino que les estaba planteando al partido y al Ecuador (aunque no nos hemos percatado aún), un correismo sin Correa.

Al mismo tiempo dice que, no es necesario dejar de ser correista sino expulsar a Correa del correismo. El hijo debe matar al padre para poder sobrevivir. Cabe recalcar que Alianza PAÍS se creo bajo la articulación de varios movimientos sociales con diferentes intereses pero unidos bajo el liderazgo de Correa. En su desarrollo de movimiento a partido político, tuvo transversalmente la capacidad de hegemonizar su propuesta en el ejercicio del poder.

No existió más pegote entre las diferentes demandas internas del partido. Que muestra  la figura de Correa como presidente y el ejercicio hegemonizante del poder político del país. El líder no institucionalizó su partido ni hegemonizó su discurso internamente, más allá de su propia figura y eso le juega en contra. Hoy, Rafael Correa no es presidente y está al borde de una muerte política (al menos legal). Pero el ejercicio casi en solitario del poder, continúa.

Lenín Moreno

Lenín Moreno ha demostrado en sus siete meses de gobierno, una capacidad de eliminar poco a poco todo el mandato simbólico que imponía Rafael Correa. Hoy Correa busca a los medios de comunicación que antes dejaba de lado. Pues necesita hacerle frente al discurso de Moreno; que cuenta no solo con el ejercicio del poder, sino con la necesidad de la oposición de eliminar su figura política.

Moreno muestra que dentro del ejercicio político es todo, menos ingenuo. Con la sartén por el mango, habiendo depuesto a Jorge Glas y posicionado el discurso del “dialogo” y la “corrupción”; le muestra al país y a los militantes de AP, que el ejercicio hegemónico del poder continúa, pero que prescinde del compañero Rafael.

El presidente Moreno intenta entonces ganar (hasta el momento lo está consiguiendo) la disputa por el sentido y apropiarse de aquello que era único y reservado para Correa por una década, la capacidad de hegemonizar el sentido común. La otra parte de su estrategia se afianzará o no tras los resultados.

Correa dejó la mesa política servida y Moreno la aprovechó. Mientras tanto el planteo se halla sobre la mesa y aún no existe nadie que dispute su contenido.

Carlos Cabrera

Joven ecuatoriano, estudiante de Ciencia Política de la Universidad de las Américas y co-fundador del “Choclo Político”: un espacio independiente creado por jóvenes para cuestionar su realidad política desde la acción

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