viernes , 21 junio 2024
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El engaño de la campaña sucia

El engaño de la campaña sucia

Las elecciones del 2017 en el Ecuador han dejado un pueblo ecuatoriano dividido, confundido y temeroso del futuro. Lleno de incertidumbre, agresividad y aceptación de un discurso lleno de significantes vacíos que ocultan el verdadero problema: la falta de contenido político. El futuro de nuestra nación se ve obscuro y se nota, el Ecuador ha subido 4 puntos hasta llegar a 711 en riesgo país según JP Morgan Chase, pero, ¿como ha dicho la oposición, será que esto se debe al triunfo Lenin Moreno y sus propuestas inviables? O ¿las manifestaciones y la posibilidad de un fraude electoral, han dado como resultado un golpe a la confianza en nuestro querido Ecuador?

El riego país cuenta con un procedimiento de cálculo con elementos cuantitativos y cualitativos, con lo cual, las referencias de que la alza del riesgo país estaría vinculado a que el candidato por Alianza País cuenta con un plan de gobierno con promesas que resultan difíciles de creer y que afecta a la inflación y el riesgo de incumplimiento que tenga nuestro país parece razonable.

En especial teniendo en cuenta que el gobierno necesita USD 11 600 millones para eliminar la brecha fiscal y que el plan de gobierno de Moreno propone una inversión social donde se presume tendrá que endeudarse aún más para lograr cumplir sus propuestas de campaña.  Sin embargo, el aumento del riesgo país no es reciente, Ecuador ha estado subiendo escalones desde marzo gracias a los cambios en el precio del petróleo.

En temas cualitativos podemos ver una relación directa entre la actualidad del Ecuador, el índice de riesgo país y la inestabilidad política. Una de sus principales causas son los resultados de las encuestadoras que en vez de cumplir un rol imparcial, se han vendido a un postor creando un ambiente de incertidumbre. Mientras que a la par, los actores políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, se han encargado de generar un discurso separatista y diferenciador entre los ecuatorianos, es decir, o somos borregos o somos pelucones.

Una retórica carente de sentido y que aplica herramientas schmittianas para ocultar la verdadera deficiencia en ambos candidatos: sus propuestas. El candidato Guillermo Lasso tiene su plan de revitalización de la economía basada en eliminar 14 impuestos, lo cual es y será muy difícil de cumplir ya que debe ser aprobado por la asamblea ( de mayoría oficialista) y por el órgano legislativo.

¿Hay paz en los mensajes de los candidatos?

Si bien ambos candidatos se han expresado a favor de la paz, las contradicciones en el mensaje que envían a sus seguidores es evidente. Por un lado, tenemos al candidato a la vicepresidencia, Andrés Páez, que hace un llamado a los simpatizantes de la alianza CREO- SUMA  para que protesten de manera pacífica, y por otro lado, el ataque al gobierno con términos como fascista, chavista y comunista ignorando que entre estas palabras no existe relación alguna. De igual manera con comentarios llenos de xenofobia,  asegurando que el gobierno había contratado garroteros cubanos y venezolanos para generar caos en las manifestaciones, lo que no se aleja del pensamiento que tenía el español que ataco en el metro a una ecuatoriana o en la política migratoria de Donald Trump.

Del mismo modo, Cesar Monje que por un lado critica- de manera acertada- la ilegalidad cometida por el vicepresidente de la república, Jorge Glas, que al ser candidato hace campaña entregando casas en Manabí; y  por otro lado su deseo de pasar sobre la constitución del Ecuador al exigir un reconteo voto a voto incluso en las actas no impugnadas. Asimismo, cuando vemos el bando contrario, nos encontramos con celebraciones prematuras y discursos de violencia en contra de las élites de nuestro país.

Lamentablemente este encuentro democrático nos ha dejado un país fragmentado, una población que ha naturalizado y reproducido un mensaje sin fondo,  llantas quemadas y basura botada en las calles de Quito. Somos los ciudadanos quienes dimos la mano a nuestros hermanos cuando más lo necesitaban, ahora, cegados por la desinformación y la palabrería, somos quienes estamos atacando a nuestra propia familia.

Christian Reyes

(Quito, 1993) Politólogo e internacionalista apasionado por la diplomacia y los problemas sociales. Busca mostrar lo positivo de cada parte para llegar a un mejor entendimiento.

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